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29 Mayo, 2023

Pentecostés en Santo Espíritu del Monte

Fiesta grande para toda la cristiandad, que pone así fin a la cincuentena pascual.

También fiesta grande para este pequeño rincón del Levante, rodeado por siete picos al que llaman el valle del Toliu;  valle abierto al Levante, por donde cada mañana asoma el sol; dispuesto a recorrer su camino, asomando por un extremo del cielo y llegando al otro extremo.

La comunidad franciscana que reside en este valle de los siete picos, que son siete dones, ha celebrado con solemnidad esta fiesta, arropada por una feligresía fiel, que se abriga en este valle, a la sombra de esos siete picos que son siete dones.

Primeras Vísperas.

El sábado, al tiempo que el sol se retiraba tras la montaña, resonaron en la Iglesia los himnos y cánticos de las vísperas, a la espera de recibir de nuevo al sol por el oriente, anunciando la presencia del Espíritu que lo invade todo con su luz y color.

Vigilia.

La oscuridad de la noche, aún rota por la llama del Cirio Pascual, fue testigo del reparto de una luz en llamaradas que recalaron entre las manos de los que allí estaban con intención de poner Luz, en tantos rincones oscuros. La noche no tiene la última palabra.

Eucaristía solemne.

El domingo, otra vez al llegar el ocaso del sol, comenzó la Eucaristía de Pentecostés, con la Iglesia llena de fieles, la Comunidad de Palma de Gandía, sacerdotes del arciprestazgo, los hermanos de Santo Espíritu, y los monaguillos.  Aun faltando gente, parecía no faltar nadie.

La Luz del cirio se apagó porque ahora permanece repartida en los corazones de los fieles.

Día feliz de Pentecostés, en este valle abrigado por siete picos, que son siete dones y abierto al oriente, de donde ha de venir el sol vencedor de la oscuridad.